"Ni la representación descriptiva literal, ni la analítica y objetiva, sirven ya para hacer frente a una realidad dinámica, inacabada, en constante mutación. La representación de la ciudad - como la de la propia realidad - reclama, pues, una cartografía táctica, flexible y digital, más operativa: modelos evolutivos de simulación y desarrollo, pero, también, mapas ponderados - intencionados - destinados a seleccionar informaciones ( y situaciones) básicas referidas a códigos elementales abstractos (precisos e indeterminados a la vez).

Capaces, pues, de adaptarse (de transformarse y de alterarse) ante lo particular y lo específico (lo contingente) y al mismo tiempo, de remitir a fenómenos recursivos globales. Fenómenos referidos tanto a estructuras elementales de "ocupación-distanciamiento-recorrido" como a sistemas complejos generados desde la interacción - simultanea y variable - entre capas de información (y actividad), redes de conexión (y enlace) y fondos vacantes (expectantes).

Mapificar esa nueva realidad, resultado de la movilidad, del intercambio, de la migración y de la comunicación, precisa de una decidida atención a aquellos factores estratégicos capaces de generar posibles evoluciones e interacciones en el sistema: parámetros inmobiliarios, demográficos, medioambientales, culturales, de conectividad, de uso..."

Gausa, Manuel (2001). En: Diccionario metápolis de arquitectura avanzada. Barcelona: Iaac. p 390.